viernes, 20 de febrero de 2009

MARTES y TRECE


Federico Fayerman
Diecinueve de enero de 2009


Marcos ayudó a su mujer y a sus hijos a subir al tren. Eran las diez y cuarto de la noche y la estación del Carmen de Murcia estaba casi vacía. No fue complicado encontrar tres asientos libres, ya que la pequeña Cati iría en brazos de su madre. Marcos, después de colocar las maletas en el altillo, pudo por fin sentarse y descansar. La guerra había terminado y con ello el destierro que había sufrido su familia durante dos largos años. Vuelta a Madrid para reencontrarse con los padres y los hermanos que habían permanecido en la capital.
Martes, trece. Todos los amigos de Marcos le habían aconsejado no viajar ese día. Pero Marcos no creía en supersticiones y además deseaba ver cuanto antes a los suyos. Después de haber sobrevivido a la contienda no podía pensar ni remotamente en dejarse convencer --pese a la insistencia de algunos vecinos-- de que pospusiera el viaje para día siguiente.
Y La Parca acudió a la cita con el tren de las diez y cuarto. Treinta muertos y más de cien heridos. Miércoles, catorce.
Solo Dios dice a La Muerte cuándo debe ejecutar su penoso trabajo.

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