jueves, 3 de diciembre de 2009

MOMENTOS

3 - LA COJITA

Federico Fayerman

Veintiuno de julio de 2009


En la playa. A las ocho de la tarde el mar se había calmado y llegaba con pequeñas ondas hasta la arena. Las sombrillas más cercanas al agua dejaban su sitio a las cañas de pescar, que se cimbreaban empujadas por la brisa fresca del atardecer.
La niña tenía cuatro o cinco años. Se acercaba una y otra vez a la orilla del mar cojeando y arrastrando su pierna rígida, tatuada en el muslo con un enorme costurón. Al llegar donde las olas depositaban su última espuma se dejaba caer de bruces. Se impulsaba con los codos y metía su cabecita en el agua como intentado bucear. A veces rodaba sobre sí misma. Después, con mucho esfuerzo trataba de erguirse pero casi siempre volvía a perder el equilibrio. En su cara mojada se dibujaba una maravillosa sonrisa.
El padre de la niña, que la vigilaba bajo una sombrilla se acercó y tomándola de la mano la llevó unos metros mar adentro y le quitó la arena que se le había depositado en el pelo. Se bañaron juntos y jugaron con las olas.
Unas cometas de colores y formas diversas brincaban ondulando el viento con piruetas arriesgadas, como huyendo de su sombra.
Mientras la secaban con una gran toalla de rayas, antes de regresar a casa, la niña cojita, sujetándose en los hombros de su padre bailaba sobre la arena húmeda y cantaba. Bailaba, cantaba y reía.

1 comentario:

hatoros dijo...

QUEDA DE PUTAMADRE
¿PODRÍAS QUITAR LAS PALABREJAS QUE SALEN DEBAJO?
HE TENIDO QUE ESCRIBIR ATIOSPOR podría significar¡porDiostío!