jueves, 18 de septiembre de 2014

Mi relato LA POZA SOLEADA, ha obtenido el primer premio del concurso UDP (Unión Democrática de Pensionistas)de este año. Desde aquí quiero expresar mi gratitud a los organizadores y jurado de dicha asociación.
LA POZA SOLEADA El camino de tierra que conducía al pueblo se mostró a su derecha. A lo lejos, su final parecía clavarse en el campanario de la iglesia, donde una cigüeña acababa de posarse. Cargó la mochila sobre un hombro y subió la pendiente hasta que el pueblo apareció totalmente ante su vista. De frente varias casas de piedra rodeando la plaza de la iglesia, a la derecha los campos de labranza, dorados de trigo recién segado. A la izquierda cuatro caserones ceñidos a una callejuela empinada, que terminaba saltando sobre un río de grandes piedras planas. Al otro lado del puente, el viejo pinar que llegaba hasta las montañas Por encima, un cielo sosegado lo acariciaba todo. Cuando llegó a los campos les preguntó por ella. Corrían y saltaban sobre las montañas de paja que a pleno sol esperaban la bielda. Sin parar. Hasta que llegaba la hora de comer y volvían a sus casas. Él, con sus pantalones cortos y las rodillas magulladas y ella con sus largas trenzas de pelo negro cuajadas de espigas. Exhaustos de risas, los dos. Los campos le hablaron de ella. De sus largos paseos por la era arrastrando los pies por el bálago y escribiendo con su rastro el nombre de su amado. Desde hacía tantos años… Cruzó el puente hacia el pinar, que le esperaba solitario y fresco. Le preguntó por ella. Era el pino más longevo y enroscado del bosque. Trepaban a diario hasta la tercera o cuarta rama y allí, donde el tronco se estrechaba esculpían sus nombres dentro de un corazón de corcho. Las primeras sombras de la noche los arropaban agotados de amor. El orgulloso pino le habló de ella. De los sentimientos que grabó en su viejo tronco durante su ausencia, de las lágrimas que diariamente lo regaron. Desde hacía tantos años… Remontó el rio caminando sobre las piedras cubiertas de musgo húmedo, hasta la poza soleada. Le preguntó por ella. Tumbados uno al lado del otro, sobre la gran losa plana como cada tarde de verano, hacían planes de futuro. Él soñaba con labrar los campos que le cediera su padre y poder construir una casa con una gran chimenea. Ella soñaba con la ciudad, con una vida nueva lejos del pueblo y de lo que suponía trabajar aquella dura e ingrata tierra de sus padres y sus abuelos. A veces, entre sueño y sueño, se bañaban en la poza y el agua, terriblemente fría les devolvía a la realidad. La poza soleada le dijo las veces que la vio pasear por la orilla del río, con las manos entrelazadas tras la espalda y la cara levantada hacia el cielo, recibiendo el aire crudo de las montañas cercanas sobre sus mejillas. Le contó de la soledad que la acompañaba cada tarde. Desde hacía tantos años… Caminó a lo largo de la calle que conducía a la iglesia. Se paró frente a ella, con las manos en los bolsillos y el semblante relajado. Recordó. Aquella noche, por el camino del pinar notaron la presencia de alguien que les seguía. Poco antes de atravesar el río dos sombras se lanzaron sobre ellos. Lo golpearon con una piedra en la cabeza, a ella la violaron con saña. Cuando se recuperó fue a buscarlos y delante de la iglesia los mató con dos tiros de escopeta a bocajarro. Allí mismo lo detuvo la Guardia Civil y pasó 20 años en una cárcel al otro lado del país. La cigüeña, erguida sobre su nido del campanario, le indicó el camino que debía seguir para rendir su penúltima cita. La vereda bordeaba las tierras altas y secas del pueblo, donde la humedad del río no llegaba y sólo cardos y tomillo decoraban el paisaje. Llegó al caserón cerrado y sin luz. Le preguntó por ella. El caserón familiar abrió sus puertas y le invitó a entrar. Había pasado muchos años limpiando la casa, preparando la comida de día y tirándola de noche, peinando su pelo ensortijado cada hora, lavando y planchando cada tarde una y otra vez sus vestidos. Subiendo de madrugada al desván para contemplar desde la estrecha ventana desvencijada el amanecer y mirar a lo lejos, más allá del campanario de la iglesia donde duerme la cigüeña, tratando de adivinar el final del camino que desciende hacia la carretera, por donde regresan todos los que alguna vez se han ido. Por si volvía. Pero el caserón estaba ahora abandonado, sucio, silencioso. Salió a la calle y suplicante le volvió a preguntar por ella. Y entonces el caserón le dijo que los campos heredados, al otro lado del pueblo, estaban trabajados, que en ellos había una casa nueva, de piedra y pizarra negra y que en ella, Julia, lo estaba esperando, sentada ante la gran chimenea de sus sueños. Desde hacía tantos años…

jueves, 17 de julio de 2014

PLAGIANDO A POE Sentí que mi corazón se encogía. Por un momento creí marearme ante la imagen que tenía delante, y que durante los largos años de destierro había llegado a idealizar. La frágil luz de la tarde declinaba, amenazando con difuminar el cuerpo postrado de mi amada y sumergirme otra vez en las tinieblas de mi alma enferma, pidiendo a gritos que la sanaran o la dejaran morir definitivamente. Sus ojos perdidos presagiaban lo inevitable, los labios blanquecinos deseaban hablarme sin que brotara de ellos palabra alguna que me consolara, y sus manos, flotando en la niebla que poco a poco la envolvía, parecían despedirse en lugar de reclamarme a su lado. Intenté correr hacia ella, pero como en los sueños terribles de mi niñez no conseguí dar ni siquiera un paso adelante. Extendí las manos inútilmente intentando atraparla o al menos acariciar su pelo, ya que era consciente de que partiría cabalgando la noche y desapareciendo de mi vida; que por más que la buscara durante el resto de mi existencia no la hallarla jamás, y volvería a quedar vacío como un rio sin caudal o un bodegón sin frutos. Las lágrimas me impidieron ver su rostro por última vez, y las sombras se hicieron dueñas finalmente de mi razón.

domingo, 13 de julio de 2014

¡YA ESTÁN AQUÍ! F.J.Fayerman Treinta de mayo de 2014 1 - EL AVENUSAJE Comandante F.Voronin. El avenusaje fue perfecto, los retrocohetes funcionaron correctamente, posando el cohete en el lugar programado. El horizonte Venusino era mucho más luminoso que las imágenes captadas por la sonda Magallanes en mil novecientos noventa. Según lo establecido en los planes de la misión, salí con dos compañeros a fotografiar y recabar datos de nuestro entorno y del cráter CR7 que se encontraba a unos cien metros de la base. La superficie de cenizas se me adhería a las botas ralentizando mi marcha. La temperatura había descendido hasta los —60º F, cuando comencé mi labor de recopilar muestras de rocas y tierra volcánica. Las piedras tenían distintas tonalidades y se movían en todas direcciones ocultándose bajo tierra o trepando por las paredes rugosas del cráter. Su tacto era suave y su cuerpo tan fluido que se me deslizaba entre los dedos como la arena del desierto. Emitían series de vibraciones que llegaban a mi cerebro convertidas en eufonías metálicas. Tardé aún media hora en conseguir los suficientes ejemplares para la investigación, después recogí tierra rojiza de los alrededores, me reuní con mis compañeros y obedeciendo las órdenes de Balkonur, volvimos a la nave. Unos minutos después, la noche se adueñó de Venus. 2 - BASE DE BALKONUR (KAZAJISTAN) Ingeniero M. Volkov Una salva de aplausos acompañó a las imágenes del avenusaje de la Parus XVI. La imagen del monitor principal mostraba una curva sinusoidal coincidente con la prevista. La nave no presentaba daños en la estructura al posarse sobre las llanuras del hemisferio norte de Venus. Situación exacta: Longitud 4º 07 oeste latitud 40º 23 Norte, a 11.254 kilómetros del cinturón de hielo. Atmósfera no respirable. Eran las 10.00 a.m. del tres de junio. El actinógrafo indicaba que la radiación solar era demasiado elevada para pasear por la superficie venusiana. Cuando pasadas doce horas, los cosmonautas pudieron salir de la nave, aprecié en el amplificador de transconductancia lineal unas vibraciones intermitentes que parecían tener su origen en el cráter CR7. Hacia allí se dirigían los cosmonautas para recoger muestras. Entonces vi como perseguían a las piedras que se movían en zigzag intentando escapar de sus manos. El satélite meteorológico Polar-sincrónico me indicó que fuertes vientos y tormentas en la magnetosfera, estaban a punto de situarse sobre ellos. Les ordené volver al módulo y clasificar las muestras que hubieran recogido. Como consecuencia de la tormenta electromagnética, el video empezó a fallar y no tuve nuevo contacto visual con Venus hasta las 8,00 del día cuatro de junio. 3 - EL VENUSIANO “Han llegado del espacio unos seres de otro mundo, montados en un artilugio volador. Han descargado muchos aparatos y los han situado alrededor de su máquina. Después se han dirigido hacia el cráter donde vivo con unos andares rarísimos. No entiendo muy bien por qué, pero estos energúmenos extravenusianos quieren capturarme. Poseen una fuerza descomunal y no he podido evitar que me atraparan junto con otros congéneres. Me han llevado a su artilugio volador y sospecho que pretenden conducirme a su hábitat para experimentar conmigo. No voy a tener más remedio que inocularles nuestra arma defensiva.”
¿QUIÉN DEJÓ ABIERTA ESTA MAÑANA LA PUERTA DEL BALCÓN? F.J.Fayerman Veintisiete de mayo de 2014 El gato se cayó desde el balcón a la calle. Malherido, entró en el portal y subió hasta el tercer piso. Se tumbó ante la puerta de su casa y se murió. La visita a la adivinadora, instaló la felicidad en su rostro de Cati,que no la abandonaría hasta la mañana del día siguiente. La pitonisa le había profetizado que la vida le sonreiría más de lo que nunca hubiera podido soñar. A la pregunta de si su hijo aprobaría los exámenes y si el gato se recuperaría de sus problemas visuales, ella le contestó que sin duda ambos lo superarían. Esa noche, Cati permitió a Ricardo que le hiciera el amor. El día siguiente tuvo un mal comienzo para Cati: bronca de su jefe, golpe con el coche al salir del aparcamiento, bronca con el conductor del otro coche; multa por saltarse un semáforo, bronca con el agente de tráfico… Cuando llegó a casa encontró a su gato muerto. Por su lado, Ricardo ocupó el día visitando clientes sin conseguir ni un pedido. A las ocho tuvo una cita con su amante en el Hotel París y tras una pelea monumental rompieron la relación A las diez llegó a casa y se encontró a Cati sentada en un sillón con el gato muerto en su regazo. Ricardíto tuvo cuatro exámenes ese mismo día: dos por la mañana y otros dos por la tarde. Los dejó en blanco. Su abuela fue a buscarle al colegio y en el camino de regreso, le invitó a chocolate con churros en la Cafetería Royal: Cerrada por defunción. Al abrir la puerta de su casa, se topó con sus padres sentados en el sofá. Su madre, llorando desconsolada, sostenía encima de las piernas al gato muerto. — ¿Quién dejó abierta esta mañana la puerta del balcón?—preguntó Cati, secándose las lágrimas. El veterinario vive cerca del Parque del Retiro y la familia Calvo al completo se presenta, a las nueve de la mañana, en la consulta con su gato muerto, después de haberlo velado toda la noche. Salen de la clínica a las diez, tras desembolsar cien euros por la cremación del minino. En el cristal de la puerta, un cartel ofrece un gatito recién nacido. Sin pensárselo dos veces lo adoptan.