domingo, 13 de julio de 2014

¿QUIÉN DEJÓ ABIERTA ESTA MAÑANA LA PUERTA DEL BALCÓN? F.J.Fayerman Veintisiete de mayo de 2014 El gato se cayó desde el balcón a la calle. Malherido, entró en el portal y subió hasta el tercer piso. Se tumbó ante la puerta de su casa y se murió. La visita a la adivinadora, instaló la felicidad en su rostro de Cati,que no la abandonaría hasta la mañana del día siguiente. La pitonisa le había profetizado que la vida le sonreiría más de lo que nunca hubiera podido soñar. A la pregunta de si su hijo aprobaría los exámenes y si el gato se recuperaría de sus problemas visuales, ella le contestó que sin duda ambos lo superarían. Esa noche, Cati permitió a Ricardo que le hiciera el amor. El día siguiente tuvo un mal comienzo para Cati: bronca de su jefe, golpe con el coche al salir del aparcamiento, bronca con el conductor del otro coche; multa por saltarse un semáforo, bronca con el agente de tráfico… Cuando llegó a casa encontró a su gato muerto. Por su lado, Ricardo ocupó el día visitando clientes sin conseguir ni un pedido. A las ocho tuvo una cita con su amante en el Hotel París y tras una pelea monumental rompieron la relación A las diez llegó a casa y se encontró a Cati sentada en un sillón con el gato muerto en su regazo. Ricardíto tuvo cuatro exámenes ese mismo día: dos por la mañana y otros dos por la tarde. Los dejó en blanco. Su abuela fue a buscarle al colegio y en el camino de regreso, le invitó a chocolate con churros en la Cafetería Royal: Cerrada por defunción. Al abrir la puerta de su casa, se topó con sus padres sentados en el sofá. Su madre, llorando desconsolada, sostenía encima de las piernas al gato muerto. — ¿Quién dejó abierta esta mañana la puerta del balcón?—preguntó Cati, secándose las lágrimas. El veterinario vive cerca del Parque del Retiro y la familia Calvo al completo se presenta, a las nueve de la mañana, en la consulta con su gato muerto, después de haberlo velado toda la noche. Salen de la clínica a las diez, tras desembolsar cien euros por la cremación del minino. En el cristal de la puerta, un cartel ofrece un gatito recién nacido. Sin pensárselo dos veces lo adoptan.

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